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sábado, 9 de febrero de 2013

El placer de las caricias


 
El placer de las caricias → caricias gato placer acariciar
Las caricias nos gustan a todos pero su función es otra.
 

A todos nos gustan que nos acaricien pero ¿realmente sabemos por qué?
El impulso de acariciar podría haber evolucionado a partir de la necesidad de mantener la piel y el cabello libre de parásitos.
La existencia de detectores de placer en el cuero cabelludo ha sido largamente debatido, pero ahora los investigadores finalmente han encontrado una fuerte evidencia de su existencia – en ratones de laboratorio por lo menos.
El estudio, llevado a cabo por David Anderson y sus colegas del Instituto de Tecnología de California en Pasadena, ha demostrado que la piel peluda en las patas traseras de los ratones contiene terminaciones nerviosas sensoriales que responden a la abrasión, pero no para el dolor.
El estudio, publicado en la revista Nature, muestra que ciertos tipos de neuronas o células nerviosas en las patas traseras de los ratones se activaban cuando les acariciaban.
A diferencia del dolor de detección de las neuronas, estas células no están cubiertas por una funda de protección grasa, que hace que los impulsos nerviosos en el cerebro sean transmitidas a velocidad más lenta de lo normal.
El nuevo tipo de células nerviosas llamadas fibras C, sólo parecen existir en la piel peluda. Sin embargo, no se ha demostrado todavía que sólo algunas de las fibras C en los seres humanos están dedicadas a la detección del placer.
Alejandro Miralles

viernes, 16 de diciembre de 2011

Dos estudios muestran el gran poder de las caricias

Dos estudios muestran el gran poder de las caricias


 
El contacto físico con la madre modifica la respuesta del cerebro protegiendo de sustancias que crean adicción. Los gemelos también se acarician en el vientre materno.

Las caricias son remedio para muchos males.  Un estudio realizado por la Universidad de Duke (EE UU) junto con la Universidad de Adelaida (Australia) y publicado en The Journal of Neuroscience, afirma que las caricias maternas durante la infancia podrían ayudar a los niños de hoy a “resistir” la tentación de consumir drogas y otras sustancias adictivas cuando alcancen la edad adulta.

Según explica Staci Bilbo, neurocientífica y coautora del trabajo, en experimentos con ratas han comprobado que  tener mucho contacto físico con la madre aumenta la producción de una molécula del sistema inmune llamada Interleucina-10 (IL-10) que es capaz de modificar la respuesta del cerebro ante sustancias que crean adicción.

Durante la investigación, los cerebros de los animales que habían recibido más caricias maternas tras nacer tenían más genes activos destinados a producir esta sustancia. Tras consumir una droga como la morfina, en el cerebro de los mamíferos se activan células de la glía que producen moléculas inflamatorias que mandan señales a un centro de recompensa llamado núcleo accumbens. Sin embargo, cuando entra en juego la molécula IL-10 contrarresta esta inflamación y reduce la señal de recompensa, lo que evita que se cree una adicción.

Sorprendentemente, cuanto más arrumacos maternos se ha recibido en edades tempranas, mayor es la capacidad de producir esta sustancia.

Fuente: ProtestanteDigital